Etapas del desarrollo infantil, de los 25 a los 30 meses
Desarrollo infantil de 25 a 30 meses: qué estimular en esta etapa
Nuevas adquisiciones en niños de 25 a 30 meses
A medida que pasa el tiempo, el niño se vuelve más independiente. Se lava las manos solo y se cepilla los dientes con ayuda; distingue cuándo quiere ir al baño a hacer pis o caca. Se desviste solo y puede ponerse prendas sencillas. Participa en la mesa con los adultos, por eso es importante asignarle un lugar con sus propios elementos para comer.
El lenguaje es notoriamente más rico: construye frases de tres palabras, pregunta constantemente “¿qué es esto?” y su capacidad de atención es más prolongada. Tiene mayor vocabulario y usa más las palabras que los gestos para comunicarse, aunque su pronunciación aún no es del todo clara.
Pueden continuar los berrinches y caprichos típicos de los dos años, y todavía prevalece la necesidad de defender sus pertenencias.
Qué es capaz de hacer el niño en esta etapa
Le agradan los rompecabezas y arma los que son de dos y tres partes. Muéstrale primero cómo se arma, luego desármalo y déjalo investigar, que dé vuelta las piezas hasta que logre unirlas. Dale tiempo para que lo logre solito, no importa cuánto le lleve. Podés hacerle preguntas como: “¿Qué hay en la imagen?” o “¿de qué color es?”, para estimular el lenguaje.
Es capaz de aparear objetos por su igualdad, por ejemplo por color. Podés poner dos objetos rojos a un lado y dos azules al otro, y colocar una caja azul y otra roja para que guarde cada objeto según su color. Forma trenes y torres con objetos para apilar. Puede desenvolver paquetes de todos los tamaños, incluso golosinas.
Puede repetir la secuencia “uno, dos y tres”. Estimúlalo contando sus juguetes o haciéndolo saltar; podés decir “uno, dos…” y dejar que complete la secuencia con el “tres”. Realiza trazos circulares con el lápiz y se interesa por los colores, eligiendo su favorito. Le encanta jugar con témperas, mezclando colores y descubriendo los nuevos tonos que se forman. Es capaz de pintar con rodillo o pincel sobre una hoja.
Disfruta pegando harina de maíz, arroz, yerba o pequeños trozos de papel dentro de un caminito marcado en una hoja. Puede enhebrar fideos en un hilo grueso y armar un collar. Estas actividades favorecen su motricidad fina, el manejo del espacio y la coordinación mano-ojo.
Juegos divertidos para niños de 25 a 30 meses
Le encantan los juegos de representación, como los instrumentos musicales para hacer una banda, los sets de supermercado para jugar a ir de compras, las carteras, las coronas y los zapatos de princesas.
Conoce los opuestos como grande–pequeño, alto–bajo, etc. Es capaz de diferenciar el día de la noche, asociando la luna con la noche y el sol con el día (aún recuerdo a mi hijo despertándome al amanecer un domingo porque “ya es de día, salió el sol”, jaja). Disfruta viendo las estrellas y las distintas formas de la luna en el cielo.
A esta edad se instalan los hábitos de higiene personal y el control de esfínteres; sabe cuándo quiere ir al baño y pide ayuda para desvestirse (algunos niños maduran esto antes y otros más tarde). Comienza a recordar las rutinas, y estas le brindan seguridad. Reconoce lugares donde estuvo anteriormente, por ejemplo, identifica la entrada de la casa de la abuela en una cuadra.
Más movimiento y acción en el desarrollo infantil
Se interesa por los juegos que estimulan el movimiento corporal: saltar en el lugar, correr, bailar, así como por las dramatizaciones y los juegos imaginarios. Disfruta de los juegos de la plaza, los toboganes y las hamacas. Se divierte experimentando mientras camina por el parque (mi hijo solía jugar a que él era el guía del parque). Le gusta subir y bajar por terrenos en desnivel, rampas y escalinatas. La calesita es una atracción para esta edad, siempre que gire a una velocidad lenta.
A pesar de su mayor independencia, le gusta jugar con sus padres. En esta etapa, el juego compartido estimula el desarrollo de su autoestima, su seguridad y su confianza.
La importancia del juego y la comunicación familiar
Tu hijo sigue creciendo, pero continúa necesitando límites, comunicación, contención y espacios de juego. Aprovechen la hora del almuerzo o la cena como un espacio de comunicación: cuando estén todos sentados a la mesa, pregúntale cómo le fue, qué hizo y cuéntale también qué hiciste vos.
Actividades para estimular el desarrollo integral
Para estimular la motricidad fina, el vocabulario, la creatividad, los colores y las nociones corporales
Destiná un lugar de la casa para trabajar libremente, sin que el temor a ensuciar restrinja el juego. Podés usar manteles plásticos y un pintorcito para proteger la ropa. Ofrece pinturas lavables y no tóxicas, como acuarelas o témperas. Elegí hojas grandes (recomiendo tamaño N.º 6), ya que a esta edad aún no manejan con precisión los límites de la hoja. Los pinceles o rodillos deben ser de fácil manipulación.
Enseñale cuál es su principal instrumento de trabajo: sus manitos. A los chicos les fascina pintar con los dedos. Con ayuda de un rodillo, píntale las manos para que las imprima en la hoja, y al lado imprime la tuya. Decile: “esta es tu manito”, “esta es la mano de mamá”, “la tuya es más chiquita”. Preguntale cuántos dedos tiene cada mano y jueguen a girarlas para formar un sol brillante.
¡Ahora les toca a los pies! Pueden divertirse juntos estampando huellitas de colores.
Podés conseguir papel madera, recostar a tu hijo con brazos y piernas separadas y contornear su figura con un marcador indeleble. Pegá el papel en la pared para que perciba su figura en tamaño real y ofrecé rodillos para que pinte libremente dentro de ella.
Para estimular la motricidad fina y el inicio del garabato
Trabajá a la altura del niño, en el suelo o en una mesita.
Ofrece una hoja grande, dibujá círculos y luego invítalo a
intentarlo solito. Respetá sus tiempos y permitile crear con
libertad.
También podés usar disparadores temáticos: por
ejemplo, dibujar círculos para que los pinte o trazar una línea en
el centro de la hoja para que pinte arriba círculos rojos y abajo lo
que desee.
Para estimular la motricidad fina y las nociones de cantidad
Ofrece masas de colores no tóxicas para modelar. Enséñale a amasar, hacer viboritas largas y cortas, bolitas grandes y chicas. Armen torres apilando las bolitas de a una. Dejá que tome la iniciativa y nunca corrijas ni retoques sus creaciones; esto fortalece su creatividad, imaginación, seguridad y control corporal.
Para estimular el vocabulario, la percepción visual y el interés por la lectura
Elegí libros por temas o hábitos (baño, comidas, etc.), con
imágenes simples y oraciones cortas. Esta es una etapa de
pertenencia, por lo que identificar los libros como propios le dará
seguridad. Dejá que él elija qué libro leer y repetilo las veces
que lo pida. Leer todos los días, aunque sea un ratito, fomenta el
hábito lector.
Usá una lectura lenta, clara y expresiva,
jugando con la voz y los personajes. ¡Convertite en su narradora
favorita!
Para estimular la identidad, la imaginación y el lenguaje
Cuando salgan, seguramente querrá llevar sus pertenencias. Disfruten juntos del paseo, vos con los elementos reales y él imitándote con sus juguetes. Proponé salidas cortas, ya que puede cansarse y pedirte que lleves todo.
Para estimular la motricidad fina y el análisis visual
Jugá con rompecabezas de dos piezas. Mostrale la imagen completa, luego separá las piezas y cambiá su orientación. Ayúdalo si lo necesita y siempre alentá su esfuerzo. Cuando termine, preguntale: “¿qué armaste?”, “¿de qué color es?”, “¿sabés cómo se llama?”.
Para estimular el vínculo familiar y la comunicación
La hora de comer es un espacio fundamental para la familia. Es el momento de compartir cómo fue el día, cómo se sintieron, escucharse y respetarse. Evitá discusiones y pantallas; construyan este hábito como un espacio de encuentro.
Para estimular la motricidad fina
Prepará un cordón, hilo grueso o lana de unos 40 cm y fideos ahuecados para enhebrar. Explícale qué van a hacer y dejalo intentar solo; si lo necesita, sostené el hilo. Al final tendrán un fabuloso collar para una reina. ¡No olvides lucirlo!
Conclusión
Entre los 25 y 30 meses, el juego, el movimiento, el lenguaje y el vínculo familiar son pilares del desarrollo infantil. Acompañar esta etapa con propuestas adecuadas permite fortalecer la autonomía, la confianza y el bienestar emocional del niño.
Te invito a seguir leyendo mi artículo sobre etapas del desarrollo infantil desde los 31 a los 36 meses 👇https://amemoselautismo.blogspot.com/2025/12/etapas-del-desarrollo-infantil-de-los_22.html
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