Guía práctica para apoyar la sensorialidad en el autismo: estrategias para regular la sobrecarga sensorial
Guía práctica para apoyar la sensorialidad en el autismo: estrategias para regular la sobrecarga sensorial
Cómo comprender la hipersensibilidad y la hiposensibilidad sensorial en el TEA y acompañar desde el respeto
La sensorialidad atípica es una característica central del autismo, donde el procesamiento de estímulos (sonidos, luces, texturas, etc.) puede verse intensificado o reducido. Esta guía ofrece estrategias prácticas para crear entornos y rutinas que respeten las necesidades sensoriales.
Muchas veces nos encontramos ante situaciones que creemos que son conductas disruptivas, pero en realidad son el intento de nuestros niños por comprender su sentir —que suele ser más intenso— e intentar regularlo.
Todo lo que percibimos a través de nuestros cinco sentidos (los más comunes y de los que somos conscientes) llega al cerebro mediante el sistema nervioso, que transmite la información a través de la sinapsis (conexión entre neuronas).
En el TEA o en la hiperactividad, estas conexiones pueden formarse de manera concentrada o con funciones diferentes. Cada grupo de neuronas atraviesa un proceso que va desde la neurogénesis hasta su distribución para una función específica, y en la neurodiversidad suele haber más neuronas dedicadas a ciertas funciones y menos a otras. Por eso es común la hipersensibilidad sensorial.
Esta hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial no desaparece; lo que aprendemos es a manejar lo que sentimos.
Entendiendo las Diferencias Sensoriales
Posibles manifestaciones
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Hiperreactividad: sensibilidad aumentada a los estímulos (ej.: taparse los oídos ante sonidos fuertes).
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Hiporreactividad: baja sensibilidad (ej.: búsqueda de presión profunda, girar).
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Búsqueda sensorial: necesidad de ciertos estímulos (ej.: movimiento, estímulos visuales).
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Percepción fragmentada: dificultad para filtrar estímulos simultáneos.
Los 8 Sistemas Sensoriales
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Visual 👁️
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Auditivo 👂
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Táctil ✋
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Gustativo 👅
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Olfativo 👃
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Vestibular 🌀 (equilibrio y movimiento)
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Propioceptivo 💪 (posición corporal y presión)
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Interoceptivo ❤️ (sensaciones internas)
Estrategias Prácticas por Sistema Sensorial
AUDITIVO
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Ofrecer opciones: auriculares con cancelación de ruido, tapones, audífonos.
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Crear espacios silenciosos: rincón con cojines y material absorbente.
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Anticipar sonidos fuertes: “En cinco minutos sonará la campana”.
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Música calmante o ruido blanco para enmascarar sonidos impredecibles.
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Comunicación visual: complementar instrucciones verbales con pictogramas.
Los casos más comunes son de hipersensibilidad auditiva, aunque también existe la hiposensibilidad auditiva, que dificulta discriminar los sonidos. Es muy útil realizar controles desde el nacimiento, como las otoemisiones acústicas, y contar con seguimiento fonoaudiológico.
VISUAL
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Iluminación adaptable: luces tenues, evitar fluorescentes parpadeantes.
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Organización de espacios: menos decoración y zonas ordenadas.
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Gafas de sol en interiores para sensibilidad a la luz.
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Evitar patrones complejos en paredes, ropa o alfombras.
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Uso de colores neutros en espacios de trabajo y descanso.
Desde el TEA, la percepción es diferente a la de las personas neurotípicas. Mientras estas perciben primero el todo y luego los detalles, la persona neurodivergente suele percibir primero los detalles y, si logra integrarlos, llega a lo general. Por eso pueden parecer exageradas ciertas reacciones: se percibe todo, incluso aquello que pasa desapercibido para otros.
TÁCTIL
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Preparar para las transiciones: avisar antes de cambios de textura.
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Ropa cómoda: sin etiquetas, con costuras suaves y materiales naturales.
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Caja sensorial táctil: diferentes texturas para explorar.
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Respetar el espacio personal: preguntar antes de tocar.
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Opción de “no tocar” en actividades manuales.
En lo social, expresar afecto mediante abrazos suele ser algo espontáneo. Sin embargo, para una persona autista un abrazo puede sentirse muy molesto, como una descarga eléctrica. También puede suceder lo contrario: que necesite abrazos debido a la hiposensibilidad y a la necesidad de percibir presión corporal.
OLFATIVO
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Ambientes neutros: evitar perfumes fuertes y ambientadores.
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Avisar sobre olores nuevos: “Hoy cocinaremos con ajo”.
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Aromas calmantes (solo si son bien tolerados): lavanda, vainilla.
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Espacios bien ventilados y con renovación constante de aire.
Ante la hipersensibilidad olfativa, los ambientes ventilados son fundamentales, ya que los olores intensos pueden provocar dolor de cabeza, irritación, mareos o vómitos de forma involuntaria.
La anticipación ayuda a prepararse y a evitar crisis, ya que durante una crisis se pierde momentáneamente el control racional.
GUSTATIVO
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Respetar preferencias alimentarias: no forzar texturas ni sabores.
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Presentación predecible: separar alimentos que no deben tocarse.
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Introducción gradual: nuevos alimentos junto a alimentos seguros.
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Considerar dificultades motoras: masticación y deglución.
Para mejorar la hipersensibilidad gustativa, es conveniente ofrecer variedad de alimentos desde que son bebés. Esto permite identificar rechazos y tolerancias. A medida que el niño crece, la neuroplasticidad disminuye y el proceso puede volverse más difícil.
VESTIBULAR (Movimiento y equilibrio)
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Pausas de movimiento: balancearse, saltar o girar (si lo necesita).
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Mobiliario adaptable: sillas mecedoras, pelotas de equilibrio.
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Actividades reguladoras: hamacas, columpios, mini trampolines.
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Transiciones suaves: avisar antes de cambios posturales.
Reprimir el movimiento puede generar ansiedad y estrés, creando un círculo vicioso que favorece la aparición de crisis.
PROPIOCEPTIVO (Presión y posición corporal)
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Actividades de presión profunda: abrazos firmes, mantas con peso (siempre con supervisión).
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Actividades de “trabajo pesado”: empujar, cargar, masticar objetos seguros.
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Ropa ajustada: leggings o chalecos con peso ligero.
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Masajes o presión profunda con consentimiento y técnica adecuada.
INTEROCEPTIVO (Sensaciones internas)
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Enseñar a identificar señales: “¿Tu panza dice hambre?”.
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Rutinas corporales: horarios para comer, beber e ir al baño.
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Apoyo visual: escalas del 1 al 10 para medir el malestar.
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Reconocer señales tempranas de desregulación antes de que escalen.
Me sucedió al enseñarle a mi hijo a identificar señales internas: confundía el hambre con las ganas de ir al baño. Hasta que aprendió a diferenciarlas, siempre íbamos al baño antes de comer.
Diseño de Espacios y Rutinas
Entornos predecibles
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Estructura visual clara (horarios con pictogramas).
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Zonas definidas (trabajo, descanso, juego).
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Transiciones anunciadas y preparadas.
Las rutinas ayudan mucho a manejar la sensorialidad. Las guías visuales permiten enfocar la atención en un estímulo específico, y la anticipación reduce la ansiedad y la sobrecarga sensorial.
Kit de Autorregulación Personalizado
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Objetos calmantes individualizados.
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Espacio seguro para retirarse.
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Estrategias conocidas y practicadas.
Comunicación y Autonomía
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Sistemas para expresar sobrecarga (tarjeta roja, palabra clave).
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Enseñar a solicitar ajustes.
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Reconocer señales tempranas de estrés sensorial.
Consideraciones Importantes
Individualización
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Cada persona tiene un perfil sensorial único.
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Lo que calma a uno puede molestar a otro.
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Observar y preguntar, utilizando apoyos de comunicación.
Es común estereotipar las características del TEA y asumir que lo que sirve para una persona sirve para todas. Comprender qué es el autismo permite observar las habilidades desarrolladas de cada persona para afrontar sus dificultades.
Consentimiento y Agencia
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Las estrategias deben ser colaborativas.
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Respetar el “no” y los límites corporales.
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Empoderar en la autorregulación.
Evitar
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Forzar la exposición a estímulos aversivos.
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Asumir que todas las personas autistas tienen las mismas sensibilidades.
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Usar estrategias sin evaluar su efectividad individual.
Identificar y validar el sentir de la persona, junto con sus habilidades, permite acompañar en lugar de forzar. No se puede evitar ni reprimir lo que se siente; solo se puede enseñar a resolverlo o guiar para que descubra su propia forma de hacerlo.
Enfoque de Fortalezas
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La sensorialidad atípica también aporta capacidades únicas.
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Atención al detalle, percepción profunda, intensidad experiencial.
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Aprovechar intereses sensoriales para el aprendizaje y el bienestar.
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Crear entornos que permitan florecer, no solo “tolerar”.
Recursos Adicionales
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Evaluación: Perfil Sensorial de Dunn, Cuestionario Sensorial.
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Terapias: Integración Sensorial (con terapeuta ocupacional especializado).
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Comunidad: Aprender de adultos autistas y sus experiencias.
Recordatorio: Esta guía es un punto de partida. La colaboración con la persona autista (o sus apoyos, si no comunica verbalmente) es esencial para encontrar lo que funciona para su sistema nervioso único.
Esta guía informativa no sustituye el asesoramiento profesional individualizado.
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